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FALSOS MITOS SOBRE EL VINO

FALSOS MITOS SOBRE EL VINO

Normalmente las creencias populares encierran grandes verdades, pero otras veces distan mucho de la realidad como sucede con el vino y esos falsos mitos que se han creado y creído en torno a él.

Por suerte cada vez se va creyendo menos que para ser un buen vino blanco solo puede ser de una región en específico. Ya un buen vino no depende única y exclusivamente de su pertenencia geográfica, sino de múltiples factores como puede ser la calidad de la uva, el modo de cultivo y la plantación.

Así que la mejor opción pasa por que nos dejemos aconsejar por profesionales y por no limitar nuestra curiosidad a la hora de probar vinos sean de la región que sean.

Entre los mitos más famoso sobre el vino están:

– El vino tinto es el acompañante ideal del queso y del jamón –

Existen demasiadas clases de quesos como para que el vino tinto siempre sea la elección acertada. Tampoco es verdad que el jamón siempre deba ir acompañado por un tinto, es más, los expertos comienzan a decantarse por los finos y manzanillas como acompañante perfecto.

– Con el vino blanco te duele la cabeza –

Algo podía tener de cierta tal afirmación, pero en el pasado, porque para mantener la oxidación de los vinos blancos, se les añadía una importante cantidad de sulfitos, componente químico que provocaba dolor de cabeza. Atrás quedó todo eso, porque hoy en día la enología ha evolucionado y se conocen a ciencia cierta las cantidades exactas de sulfitos necesarios, evitando así provocar cualquier inconveniente.

– Si colocas una cucharita se conservan las burbujas –

El truco de la cucharilla para conservar las burbujas es otro falso mito muy extendido entre la gente. Existen unos tapones adecuados para mantener tales propiedades, como los llamados Gard Bulles.

– Cuanto más tiempo guardes un vino crianza, podrás encontrar un vino reserva después –

Hay mucha gente que compra vino y lo guarda pensando en una ocasión especial que la mayoría de las veces no se da, pero, ¿puede guardarse el vino por tiempo indefinido? La respuesta es no, y menos si ese vino es un crianza. El vino es crianza, reserva o gran reserva en función de los meses que durante su proceso de elaboración ha estado en barrica. Por esto mismo, nos debe quedar claro que un crianza, después de embotellarse, por el simple hecho de guardarlo no va a convertirse en un reserva.

– El vino tinto se sirve a temperatura ambiente –

Tal como se mencionó en nuestro artículo “Hay una temperatura para cada vino”, durante el siglo XIX se aconsejaba servir el vino tinto a temperatura ambiente, cuando ésta solo llegaba a 17 grados. Pero esto se ha vuelto impracticable, bien por el calentamiento global, bien por las calefacciones, que han contribuido a que esa temperatura ambiente se sobrepase. El calor provoca que cambien los aromas y que el alcohol se note más en el sabor del vino, por lo que va a ser recomendable enfriar la botella unos 15 minutos antes de que procedamos a servir el vino.

– El vino tinto para la carne y el blanco con el pescado –

Aunque las opciones son reducidas a la hora de unir un vino blanco con la carne roja, en el caso del vino tinto sí que podemos vincularlo a pescados grasos y persistentes. En realidad, el secreto de un buen maridaje es que el vino sea capaz de sacar lo mejor del plato al que acompaña.